Los 8.000 metros de finca se han transformado en un cuidado jardín rústico, en el que la piscina armoniza con el hórreo y el palomar, emblemas en otros tiempos de la pujanza de la vieja casa labrantía. Un manantial alimenta tres estanques, y en la pradera afirman su presencia centenarios ejemplares de camelios, magnolios, castaños, robles…
|