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A PEDREIRA

Bienvenidos a la  Pedreira. Un sueño hecho realidad….

A finales del siglo XIX, A Pedreira era una acomodada casa de labranza. Hoy se ofrece como un pequeño hotel rural, en el que conviven el disfrute de la naturaleza y el calor del trato personal.


A Pedreira
es ideal para pasar días de descanso en familia o con amigos, para compaginar trabajo y ocio o, simplemente, para disfrutar del paisaje, de la historia, del arte, de las costumbres y de la gastronomía de Galicia.

La casa está situada en un enclave privilegiado en el que abundan árboles nobles que ofrecen coloraciones diferentes y maravillosas en las distintas estaciones del año.
En primavera, las camelias se tiñen de rojo y blanco al tiempo que retoñan las ramas de castaños y robles. En otoño dominan los amarillos y ocres, mientras naranjos, cerezos y otros árboles ofrecen generosamente sus frutos. En verano, distintas tonalidades verdes relajan el espíritu mientras escuchamos las cantarinas aguas de los pequeños arroyos que surcan la finca de la casa. En el invierno, tenues rayos de sol atraviesan los desnudos armazones de los árboles caducifolios hasta reflejarse en la hierba y en los estanques.
En el ambiente, durante todo el año, perfumes de plantas aromáticas, cantos de pájaros, paz, sosiego....

En algún momento una pareja de tórtolas se posa en la cima del antiguo palomar, en cuyo interior se pueden ver los nidos de las palomas. Abubillas, mirlos y palomas torcaces descansan en los tejados del horreo que aún protege el grano de la lluvia invernal. Gorriones, golondrinas y jilgueros beben en los riachuelos de la finca. En los estanques e incluso en la piscina vemos deslizarse, cuando se sienten seguros, patos reales y otras ánades. Entre los helechos y los setos, perdices y codornices. Los grandes magnolios, los abetos y los pinos son los preferidos de gavilanes, y aguiluchos.
A lo lejos escuchamos los sonidos inconfundibles del cuco, del pájaro carpintero y del cuervo, mientras por el prado corretean golondrinas y lavanderas.
En días de viento mareiro, es decir, cuando el viento viene del cercano mar de la Ría de Arousa, se acercan las gaviotas con sus característicos graznidos, mientras se acurrucan entre los rosales y las plantas ribereñas de los estanques grupos de petirrojos, verderoles y pinzones.
Al anochecer, lechuzas y mochuelos se comunican entre sí mientras los demás pájaros duermen....

 
 
“ Eu ben vir estar o moucho
enriba do paspallás,
así como foi mentira
tamén puido ser verdá”


( yo bien vi estar el mochuelo
encima de la codorniz,
así como fue mentira
también pudo ser verdad) 


(Cantiga popular)